El ciclo de sueño de los bebés es totalmente diferente al nuestro. Estos no duermen toda la noche; a menudo se despiertan, y la razón es que lo utilizan como forma de supervivencia. Se despiertan para “decirnos” que tienen hambre o están incómodos. ¡Y también para ver que seguimos cerca de ellos!

Por lo general, podemos ayudar a los bebés a ir estableciendo un patrón de sueño entre los tres y seis meses. A medida que crecen, estos ciclos de sueños serán más largos y cada vez dormirán de forma más continua y calmada. Eso sí, ¡no es una regla fija! Hay niños que, hasta los dos años, no consiguen dormir toda la noche.

En cualquier caso, sabemos que tener a nuestro peque despierto casi toda la noche, día tras día, termina suponiendo una carga para nuestro descanso. Por eso, hoy os ofrecemos diferentes consejos que podemos seguir para ayudar al bebé a dormir. ¡Tomad nota!

Establece una nueva rutina

Los bebés, como hemos comentado, tienen un ciclo de sueño totalmente diferente al nuestro. De normal, duermen a lo largo del día –aproximadamente, unas 16-18 horas– y por la noche se encuentran bastante activos.

Por ello, tenemos que ayudarlos a regular este sueño, intentando mantenerlos despiertos más tiempo durante el día para que, al llegar la noche, se encuentren cansados y duerman con más facilidad. Para lograr este objetivo, podemos servirnos de mucha luz y ruido en casa y sobretodo interactuando con el; mimos, juegos, hablarle, cantarle…

¡Nota! Esta rutina debemos mantenerla siempre que sea posible, aunque otra persona se quede a cargo del bebé.

Ayuda al bebé a relajarse

Es importante que, en esta rutina nocturna, favorezcamos la relajación del bebé. Podemos hacerlo de diferentes formas: hablándoles de forma relajada, contándoles un cuento, poniéndoles una canción…; mecanismos efectivos que dejarán a nuestro peque en un estado muy calmado.

Otra opción muy efectiva es que, antes de que lo acostemos, bañemos al bebé. Un baño permitirá que se relaje y, si lo hacemos siempre antes de ir a la cuna, el bebé asociará ambas acciones, por lo que tendrá mayor disposición a dormir. Aprovecha este momento para relajaros ambos con mimos y caricias, un masaje al terminar viene genial!

Crea el ambiente perfecto

Si, durante el día, debemos recurrir a la luz y al ruido para que el bebé se mantenga despierto más tiempo, a la hora de dormir debemos lograr todo lo contrario; es importante que la habitación esté a oscuras. Podemos bajar las persianas y apagar la luz, así como tener cuidado con los ruidos que hacemos. De esta forma, el bebé podrá dormirse con mayor facilidad. Es ideal ventilar la habitación un rato aire para que el aire sea fresco pero no haga frío. La temperatura ideal de la habitación es de 22º

Establece una rutina de dónde y cómo dormir

Es importante tengamos claro si queremos práctica colecho o, por el contrario, que el bebé duerma en su propia cuna. Decidamos lo que decidamos, debemos intentar mantener la rutina para que el bebé lo asocie al descanso.

Cuando sea la hora de dormir, con el peque todavía despierto, debemos acostarlo en la cuna y estar junto a él un rato, para que se mantenga tranquilo. En esta cuna, no debemos colocar almohadas, mantas o juguetes de gran tamaño, ya que pueden cubrir la cara del bebé a lo largo de la noche y dar lugar a un disgusto.

Asimismo, el colchón que utilicemos debe ser el adecuado para la cuna: firme y ajustado a la perfección a las medidas de la misma. Y si utilizamos sábanas para tapar al bebé, éstas no deben sobrepasar la zona de las axilas, ¡y siempre con sus brazos por fuera!

Vigila la última toma

Recomendamos que la última toma del día se realice en torno a las ocho o nueve de la noche. De esta forma, el bebé aprenderá a acostarse pronto y, con ello, logrará descansar lo suficiente. ¡Y también los papis! Lo creamos o no, se agradece muchísimo tener un momento para nosotros.

Además, es imprescindible que, tras esta toma, no acostemos al bebé inmediatamente. De lo contrario, no favorecemos la digestión, con lo que es posible que el bebé se despierte a lo largo de la noche debido a que tiene regurgitaciones.

Cuidado con el llanto

Es muy posible que, a lo largo de la noche, el bebé se despierte y se ponga a llorar. Sin embargo, no debemos ir a su cuna enseguida, sino que debemos esperar unos minutos para ver si se calma sin ayuda de nadie y, así, consigue dormirse otra vez. Si, finalmente, el bebé no consigue relajarse y, por tanto, tampoco dormirse, debemos acudir a su habitación y ayudar en el objetivo de que se calme. Para ello, podemos cogerlo en brazos y acariciarlo o hablarle.

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