Cuando nace nuestro bebé, llegan muchas dudas e inseguridades, pues no siempre sabemos cómo debemos actuar para que todo marche de la mejor forma posible. Es una situación muy común, y tenemos que saber que, al igual que nosotros, otros muchos padres han vivido esta situación… y han salido adelante.

¿Por dónde empezamos? Como no podía ser de otra forma, por el principio. Desde el primer momento, es importante que entendamos que cada instante cuenta, y que, desde su primer llanto, el bebé requiere de nuestro cuidado y dedicación para que se desarrolle correctamente.

Hoy, te contamos todo lo que necesitas saber, y mucho más, sobre el cuidado de tu pequeño durante su primer año de vida. Puede parecer una tarea muy dura, pero, créenos, el tiempo vuela y, cuando menos te lo esperes, tu bebé ya no lo será tanto.

Control médico

El pequeño de la casa debe contar con un pediatra que se ocupe de su salud, aunque no tenga, aparentemente, problemas. Así, tendréis la tranquilidad de que un experto se encargará de asegurarse de que el bebé se desarrolla de la forma esperada. Además, podrá dar una respuesta a todas las dudas que os puedan surgir, ¡y sabemos que pueden ser muchas!

Para elegir al pediatra, podéis seguir los consejos que os dé vuestro entorno, pero también debéis tener en cuenta factores como la disponibilidad o distancia al domicilio del pediatra.

Durante este primer año de vida, se recomienda que acudamos al pediatra una vez al mes, con el objetivo de que éste confirme el buen desarrollo de nuestro bebé, supervisando su desarrollo físico (talla, peso y perímetro craneal) y psicomotor.

Alimentación

La alimentación del bebé juega un papel fundamental en su desarrollo, por lo que debemos prestar especial cuidado durante este primer año de vida. A continuación, te indicamos los principales consejos a tener en cuenta:

Lactancia

Salvo casos excepcionales, se recomienda que nuestro bebé se alimente exclusivamente de leche materna durante los primeros seis meses. La leche materna es una importante fuente de nutrientes, por lo que, por lo general, no debemos incluir en su dieta otros alimentos líquidos o sólidos hasta el séptimo mes de vida. Podemos recurrir a un sacaleches manual para facilitar este período de lactancia.

Si sufrimos hipogalactia, es decir, insuficiencia en la producción de leche materna, debemos recurrir a un suplemento lácteo que aporte los nutrientes necesarios para el desarrollo del bebé, como puede ser la leche de fórmula.

Adición de nuevos alimentos

Es a partir del séptimo mes cuando podemos comenzar a variar la alimentación de nuestro bebé, añadiendo un almuerzo en su dieta. Éste puede ser una papilla de verdura y carne (20-25 gramos por toma) o de frutas; esta última, bajo ningún concepto, puede sustituir a una toma de leche. Desde el octavo o noveno mes, podemos incluir merienda y, además, ampliar los alimentos que consume nuestro bebé; podemos añadir fideos o arroz, entre otros.

En cualquier caso, siempre debemos consultar con nuestro pediatra la posible introducción de un nuevo alimento en la dieta de nuestro bebé, a fin de que éste nos aconseje qué es mejor para él.

Higiene y salud

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, el lavado de las partes íntima de los bebés debe realizarse siempre desde las zonas genitales hacia el culito. De esta forma, evitaremos posibles infecciones urinarias. Cuando los bañemos, debemos tener en cuenta, entre otros factores, la temperatura de la habitación (23-25º C) y la del agua (35-37º C). Si necesitas más información sobre el baño de tu bebé, puedes leer más consejos aquí.

Es también muy importante que hablemos con nuestro pediatra para establecer un calendario de vacunas. Aunque existen ciertos miedos ante posibles reacciones en el bebé, lo cierto es que, en la mayor parte de los casos, las vacunas sólo aportan beneficios a la salud de nuestro pequeño.

En cuanto al uso de chupete, cabe destacar que no es un elemento necesario, pero puede que a nuestro bebé le guste y le relaje, por ejemplo, cuando no para de llorar, por lo que no existe ningún inconveniente en usarlo.  Eso sí, nunca debemos mojarlo con sustancias azucaradas ni conservarlo a partir de los seis meses de vida del pequeño, pues puede provocar modificaciones en la forma de su boca.'

Desarrollo físico y psíquico

Para un correcto desarrollo físico y psíquico del bebé, no sólo debemos cuidar su alimentación y su higiene; las relaciones que establezca nuestro bebé con su entorno, especialmente con nosotros, son fundamentales. Durante este primer año, nuestro bebé debe sentirse querido.

Por ello, debemos aprovechar momentos como la toma de alimentos o el baño para hablarles y acariciarlos. Además, podemos jugar con ellos, usando objetos de colores vivos que no supongan un peligro. De esta forma, estimularemos sus sentidos, mejorando sus opciones de desarrollarse correctamente.

Otros

Además de todo lo mencionado, existen una serie de consejos básicos que debemos tener en cuenta para que nuestro bebé no corra ningún peligro. Pueden ser muy evidentes, pero nunca está de más que los recordemos:

  • Nunca debemos dejar al pequeño solo. En todo momento, debe haber alguien a su lado que vele por su protección y seguridad.
  • Si va a exponerse al sol, debemos limitar el tiempo y, además, utilizar siempre protección solar. Si tenemos dudas, debemos acudir al pediatra para que nos aconseje.
  • En ningún momento, debemos colgar objetos en el cuello de nuestro bebé; ni siquiera el chupete.
  • Los niños pueden llegar a ser muy juguetones. Por ello, debemos mantenerlos alejados de productos como medicinas o bebidas alcohólicas, además de los enchufes.
  • Si vamos a viajar en coche, el bebé debe contar con su propia silla de seguridad, siempre homologada.

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