No es de negar que, gracias a las especias, hemos salvado comidas insulsas y las hemos convertido en nuestras preferidas. ¡Ocurre lo mismo con los más pequeños! Sobre todo cuando, a tan temprana edad, guardan en su mente tanto el aroma como el sabor de sus platos de la infancia.

Sin embargo, debemos encontrar un término medio en el uso de especias en nuestra propia gastronomía, especialmente si convivimos con niños. ¿A qué edad pueden tomar comidas especiadas? ¿Y en qué medida? En este artículo os damos más información acerca de esto. ¡No os lo perdáis!

 

Especias: ¿a qué edad?

El uso de las especias en la comida siempre ha sido objeto de debate cultural. En la cultura hindú y la latinoamericana, resulta indispensable el uso de hierbas para aportar aromas nuevos a las comidas. La dieta mediterránea, de una forma o de otra, los toma como referentes, aunque prefieran obtener sabores más suaves y llevaderos en el paladar.

También provoca un discurso distendido entre los pediatras. Normalmente, se prohíbe el uso de condimentos fuertes y la sal hasta los dos o tres años de edad. Se prefiere conservar el sabor original de los platos para que los bebés se hagan a su sabor con premura. No obstante, dependiendo mucho del tipo de especias que se utilicen en la cocina de las que hablaremos a continuación, se podrán introducir poco a poco en sus comidas a partir de los seis meses.

 

El uso de la sal en las comidas

Aunque no se considere una especia como tal, sí que cumple su función de potenciar el sabor de los alimentos. No obstante, prescindir de ella durante el primer año de vida resulta idóneo. El sistema renal del retoño no está lo suficientemente desarrollado, por lo que su organismo no podría depurarlo correctamente.

Las primeras comidas del bebé, en este caso, purés, deben evitar la sal. Muchas veces, son las especias los que ejercen de sustitutivos de la sal para aderezar sus platos.

 

Los beneficios de las hierbas aromáticas

Una de las formas de regalar sabor a los alimentos del bebé es introduciendo hierbas aromáticas. Estas se cultivan en huertos y son muy típicas de la dieta mediterránea. Por otro lado, dichas hierbas nos aportan numerosos beneficios para nuestro organismo; y no solo para los mayores. Os mostramos las más comunes:

● Orégano. Nunca falta en nuestro armario. Se usa para solucionar problemas en el tracto gastrointestinal y, además, es un antiinflamatorio muy eficaz.

● Perejil. Se conoce que el perejil ayuda a prevenir enfermedades como la diabetes y, gracias a la vitamina K que esta guarda, ayuda a fortalecer la estructura ósea.

● Hierbabuena. Al igual que la menta, esta hierba resulta ideal para estimular la digestión diaria.

● Albahaca. Esta ayuda a reducir los gases y funciona como potente diurético. No obstante, hay que tener cuidado; si se cultiva en casa, solo se pueden usar las hojas apicales, es decir, las de la parte superior.

 

Otras especias a examen

Existen otras especias que, sin embargo, pueden ser perjudiciales por el organismo prematuro del niño. Su consumo, si bien debe estar más que controlado, se sugiere no usar en las comidas hasta haber cumplido los dos o tres años.

Las especias picantes, como el curry, la pimienta o el chile, pueden afectar de forma directa al riñón, produciendo efectos irritantes. La nuez moscada puede causar dolores de cabeza y dolores en las articulaciones si se usa en exceso, debido a la miristina, el componente que lo produce.

La canela, aunque sea una especia versátil y suave para comidas tanto dulces como saladas, no se recomienda de forma constante, puesto que puede afectar de forma cardíaca. Puede ocurrir lo mismo con la pimienta negra, que, además, puede producir irritaciones en la mucosa del estómago.

 

Otros consejos

Ahora que sabemos todo lo necesario sobre las especias más importantes, haremos un uso de ellas más controlado. Aquí os dejamos, igualmente, unos consejos más a tener en cuenta en el día a día:

● Os recomendamos, antes de nada, asistir al pediatra para consultar más información sobre el uso de las especias. Ellos sabrán mejor de qué manera administrarlas y cuándo en la dieta del niño.

● Por supuesto, absteneos de toda especia que pueda causarle alergias.

● Usad los condimentos de forma razonable y no pequéis en exceso. Los niños, al fin y al cabo, deben aprender a apreciar el sabor original de las comidas, y este es solo un mero aderezo para potenciar su sabor.

● Aprovechad las especias para compensar el sabor salado sin recurrir directamente a la sal.

 

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