Dentro de unos días llegará el invierno, y, con él, la Navidad. Una temporada llena de encuentros familiares envueltos en un ambiente cálido e inigualable. A pesar de todas sus connotaciones positivas, también puede ser sinónimo de frío, enfermedades puntuales y desgaste emocional y físico.

La alimentación está muy ligada a estos efectos irremediables del clima invernal. Y, en fechas tan destacadas, debemos mantener una alimentación ejemplar, tanto los mayores como los más pequeños de la casa.

¿Qué podemos ofrecer a nuestro hijo durante las vacaciones de Navidad? Dependiendo de su edad, pensaremos un menú tanto para el día a día, como para las fechas más señaladas. ¿Estáis preparados para atender a nuestros consejos? ¡Vamos allá!

 

Hidratación: una cuestión fundamental

Antes de pensar en una alimentación sana y equilibrada para estas vacaciones, hay que tener en cuenta, más todavía, una correcta hidratación. Nuestro cuerpo lo necesita ante la llegada del frío, que hace más difícil el proceso respiratorio.

Los bebés, cuando son amamantados, obtienen de la leche el nivel de agua adecuado para saciar esta necesidad. A partir de los seis meses, si no sigue con la lactancia materna, el agua debe ser su fuente primordial de hidratación.

 

Carnes y pescados

Llega la hora de pensar el menú y todavía no hemos decidido qué servir en la mesa durante estos días.

Y, en ellos, no deben faltar las proteínas. Resultan fundamentales para el desarrollo físico y mental del bebé, además de ser su principal fuente de energía para afrontar las vacaciones. Igualmente, debemos tener cuidado con qué tipo de proteínas servir para evitar problemas como la indigestión:

● Servid carnes blancas como el cerdo, el pavo o el pollo, antes que las rojas. Las asimilarán mucho mejor, debido a su suave sabor y textura.

● Los niños podrán disfrutar de embutidos suaves como el jamón, el pavo o el lomo ibérico. Estos tienen un contenido de grasas inferior a otros como el salchichón o el chorizo. Estos dos últimos no son apropiados para su edad.

● En cuanto a pescados, se recomienda servir especies blancas, como la merluza o el bacalao antes del año de edad debido a sus contenidos grasos tan bajos. Cuando los cumpla, podremos introducir los pescados azules como el atún o el salmón.

● Uno de los platos estrella de la mesa es el marisco. El niño, sin embargo, no debe probarlo hasta haber cumplido los dos años, debido a su fuerte componente alergénico.

 

Frutas y verduras de temporada

El consumo de frutas ayudará a los más pequeños a enfrentar cualquier carencia energética. La vitamina C que nos aporta la naranja nos ayudará a combatir los resfriados de última hora en Navidad, y, además, es una fruta que se puede adaptar muy fácilmente a las comidas. Otras frutas de temporada como la manzana son muy ricas en fibra, esenciales para favorecer la digestión.

Tampoco nos olvidemos de las verduras, una fuente esencial de vitaminas, agua y minerales que favorece el desarrollo intelectual de los más pequeños. El calabacín, la calabaza e incluso la espinaca son fundamentales con la llegada del invierno.

Tanto con frutas como verduras, en caso de que nuestro bebé tenga menos de un año, debemos servírselas en forma de purés. Con la salida de los dientes, podremos ir acercándoselas en su forma original. ¡Les encantará!

 

¡Cuidado con los dulces!

Si bien es cierto que la Navidad es sinónimo de dulces, también lo es de “exceso”. ¡Precaución! Lo que se puede convertir en una costumbre navideña puede acabar convirtiéndose en un hábito perjudicial.

Recomendamos que, en estas fechas, aprovechéis la oportunidad de ir a la cocina y elaboréis vuestros propios dulces y turrones. Una buena idea son las gelatinas, que encantan a los niños y, además, aportan vitaminas. Así, además, podréis controlar los niveles de grasas y azúcares. ¡Que nada os impida disfrutar de estas navidades!  

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