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Durante los seis primeros meses de vida, la alimentación del bebé debería ser exclusivamente con leche materna. Así lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, pasado este período, es necesario incluir nuevos alimentos en la dieta del bebé. Comienza, así, la alimentación complementaria.

Con esta nueva dieta, surgen muchas dudas. En nuestro entorno, escucharemos todo tipo de comentarios que se contradigan. Y, ante esta situación, es difícil saber cuáles son los alimentos más adecuados o si hay alimentos “prohibidos”. ¡El mundo de la alimentación está lleno de mentiras o verdades a medias!

Con la época navideña frente a nosotros, llega el momento de comprar regalos para nuestra familia. El consumo aumenta más que en otros meses del año. Los escaparates se llenan de atractivos artículos y las revistas y televisión tratan de vendernos diferentes productos.

Los primeros meses de vida del bebé es habitual que sufra estreñimientos, que consiste en dificultad para expulsar los excrementos, independientemente de las veces o frecuencia. Su sistema intestinal no funciona con tanta eficacia como el de los adultos, por lo que los problemas intestinales son una cuestión del día a día.

Hoy, os contamos todo lo que necesitáis sobre el estreñimiento: síntomas, causas, remedios, etc. De esta forma, sabréis cómo actuar en todo momento para que este pequeño problema no suponga un motivo real de preocupación. ¡Tomad nota!

Diciembre ya está aquí. Con la llegada del último mes del año, la Navidad se instala en nuestras vidas durante un corto período de tiempo. Comienzan un sinfín de celebraciones en las que todo parece posible. Es una época de magia, especialmente cuando nuestro bebé la va a vivir con nosotros.

Es la primera Navidad del peque. Y, aunque no entienda muy bien qué ocurre alrededor, nos hace ilusión compartir con él cada momento. Sin embargo, hay una serie de factores que debemos tener en cuenta y, en ocasiones, olvidamos. Tenemos que ser conscientes de que nuestro hijo no deja de ser un bebé y, como tal, tiene sus necesidades, independientemente de la época del año.

La media de horas de sueño de un bebé es de 18 horas, pero su ciclo no es igual que el nuestro. Por lo general, no duermen toda la noche, sino que es por el día cuando más lo hacen; por la noche, se despiertan como mecanismo de supervivencia. Se trata de un estado natural y común, pero, a veces, desemboca en problemas o trastornos de sueño.

Durante el primer año, los miedos más comunes de los bebés son a los ruidos, a las personas que no conocen y, sobre todo, a la separación de sus padres. Con su segundo cumpleaños, llegan el miedo a la oscuridad, a los animales, a las heridas y, una vez más, a estar lejos de sus progenitores. Se trata de miedos comunes, asociados a una etapa de su desarrollo, y normalmente pasajeros.

Cuando acaba el verano, nuestras vidas cambian de forma repentina. El ritmo de vida al que nos hemos acostumbrado durante los meses estivales desaparece. En su lugar, se presenta un panorama completamente diferente. Es momento de volver al trabajo para los adultos; para los niños, de empezar o volver al colegio.
¡Pero no es lo único! También es hora de que se reduzca el número de horas de horas de sol y, con ello, nuestro estado de ánimo puede verse alterado. Todo ello, en conjunto, da lugar a un desgaste físico y mental que puede afectar a nuestras defensas, ¡y a la de los peques!

Cuando nacemos, no todos tenemos las mismas características. El peso y altura de un bebé están determinados por sus genes, pero también por diversas circunstancias (alimentación, ejercicio físico, salud…). Las condiciones que se den durante el embarazo pueden afectar al crecimiento.

Puede que suene inverosímil, pero el momento del año en la que nacemos puede llegar a influir en cómo seremos en un futuro. Las condiciones meteorológicas que se den durante el embarazo tienen efectos en nuestro desarrollo, más de los que podamos imaginar.

Este verano os hablábamos de los beneficios de nacer en la época estival; ahora, es el turno del otoño. Dar a luz con la llegada del frío puede mejorar la vida de nuestros bebés, así como su organismo. ¡Pero veámoslo de forma más detenida!

Los recién nacidos duermen una media de 18 horas diarias, y es por la noche cuando están más activos. Sin embargo, debemos intentar, poco a poco, que se adapten al horario habitual, por lo que es recomendable que, progresivamente, lo mantengamos más tiempo despierto durante el día para espaciar las horas de sueño a la noche.

Sin embargo, antes de que adquieran la rutina, es posible que conseguir que se duerman sea todo un reto. Por ello, es importante que, cuando se acerque la hora del sueño, estén lo más relajados posibles. De esta forma, el final del día no será tan difícil.