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Cuando acaba la baja por maternidad y paternidad, a muchos padres les puede surgir la misma duda: ¿deberíamos llevar a nuestros peques a la guardería o deberíamos buscar una alternativa?

Existe una gran controversia sobre este tema. En ocasiones, no sabemos si es mejor que empiecen desde que son pequeñitos o si, por el contrario, es preferible dejarlos con los abuelos. ¡O contratar a cuidadores que se encarguen de sus cuidados en casa!

Cuando llega un nuevo miembro a la familia, el día a día, tal y como lo conocíamos, desaparece. Nos tenemos que adaptar a una nueva situación, especialmente cuando estamos acostumbrados a otra muy diferente. No es del todo fácil, ¡pero tampoco imposible!

Son muchas las posibilidades que tenemos a nuestro alcance, como puede ser en el ámbito laboral. Hoy, os queremos hablar de una muy interesante, tanto para mamás como para papás. Se trata del “permiso de lactancia”.

El biberón puede llegar a ser un instrumento fundamental en el desarrollo de los bebés. A lo largo de su crecimiento, es muy posible que todos lo terminen utilizando. Sin embargo, llegados a cierta edad, es importante que abandonen su uso. Cuanto más tarden en dejarlo, más difícil será que lo hagan.

Hoy, os contamos por qué es necesario que su utilización no se prolongue demasiado. ¡Y lo más importante! Os ofrecemos algunas técnicas infalibles para a los peques no les suponga un auténtico problema dejar el biberón. ¡Tomad nota!

La alimentación de los niños puede suponer toda una odisea si no estamos preparados. Muchas veces, los peques pueden resistirse a ciertos alimentos y querer abusar de otros. ¡Pero está en nuestras manos lograr que su dieta sea equilibrada!
Sin embargo, en ocasiones cometemos ciertos errores de los que no siempre somos conscientes. Elegimos determinadas pautas de alimentación creyendo que son las más sanas y, a veces, son bastante perjudiciales.

Después de cada toma, es importante que esterilicemos el biberón para evitar las bacterias. El sistema inmunológico de nuestro peque no está muy desarrollado, por lo que debemos ser muy cuidadosos con la limpieza. En los primeros días, por tanto, será imprescindible esterilizar siempre el biberón, pero a medida que crezca y se desarrolle el bebé, se reducirá el número de esterilizaciones y se irá espaciando cada vez más. Por regla general, lo ideal es esterilizar hasta los cuatro meses del bebé.

Cuando somos padres, aspiramos a ser quienes cuidemos y protejamos a nuestros bebés. Sentimos la responsabilidad de estar siempre a su lado para hacer frente a cualquier problema o imprevisto. Sin embargo, por determinados motivos, no siempre es posible. ¡Y no pasa nada!

Aunque ser madre o padre es toda una responsabilidad, también hay otros ámbitos con los que debemos cumplir. El trabajo o, por qué no, nuestros propios cuidados, son igual de importantes en nuestras vidas; necesitamos sentirnos realizados para poder dar lo mejor de nosotros. Para cuidar a nuestros peques, antes debemos cuidarnos a nosotros mismos.

Un bebé es prematuro cuando nace antes de la semana 37 de gestación, y las razones pueden ser diversas. En ocasiones, puede ser consecuencia de la edad de la madre: a partir de los 35 años, aumentan las posibilidades de que un bebé nazca antes de lo previsto. Asimismo, también puede influir el hecho de que un embarazo sea múltiple.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), siete de cada 100 niños que nacen son prematuros. Estos siete niños necesitan ser atendidos por los especialistas hasta que cumplen algunas condiciones.

La OMS recomienda que los bebés se alimenten exclusivamente de leche materna durante los seis primeros meses de vida. Esta forma de alimentación es la mejor para que los peques se desarrollen y crezcan de manera óptima. Además, ¡es buenísima para su salud!

Sin embargo, en determinadas ocasiones, no es posible que los bebés se alimenten con el pecho de su madre. En estos casos, es necesario recurrir al uso de leche de fórmula y, por tanto, al uso del biberón.

Los últimos días de agosto ya están aquí. Con ellos, comienza la recta final del verano y, para muchos, llega el fin de las vacaciones. Toca volver a la rutina y adaptarnos, una vez más, a la vida que teníamos antes de que llegase junio.

Se acaban las vacaciones. Se terminan los horarios flexibles. No tendremos tanto tiempo para pasar con nuestros bebés, con quienes hemos aprovechado cada minuto de este verano. Y es posible que, por eso, nos sintamos tristes. Nuestra particular “depresión postvacacional”.

Ayudar a nuestro bebé en el desarrollo de sus capacidades y habilidades es tan importante como alimentarle o asearlo correctamente. Todo esto influye en su futuro, tanto en el aprendizaje como en las relaciones sociales. Además, las habilidades psicomotoras de los niños afectan a diferentes tareas tan necesarias como la del simple movimiento o coger cosas con las manos.

Existen dos tipos de habilidades: la psicomotricidad gruesa y la fina. Hoy os contamos todo lo que necesitáis saber sobre ambas para que, así, podáis ayudar a vuestros peques en el desarrollo de las mismas.